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09 febrero 2007

SIMON ROYO Y LAS BABAS DE BASILISCO

Basilisco

Hoy abordamos el siguiente artículo de Simón Royo Hernández,

Noticias desde el trabajo inmaterial IV. La labor del intelectual y los premios Nobel de Literatura: Sartre, Pasternak y Günter Grass (rebelion.org, 7/01/2007)

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Apreciados Royo-Bloggers,

Hemos afirmado en muchas ocasiones que Simón Royo sólo sabe perorar sobre sí mismo. A estas alturas ya sabéis que sus articulillos espejean su autoidolatría con un impudor que abochorna a todos los que pierden su tiempo leyéndole. Pero el caso que nos ocupa hoy roza lo paranoico…

Las máscaras que utiliza en esta ocasión para esconder su rostro en cada párrafo son las Sartre, Pasternak y Günter Grass. Es decir, que al hablarnos de estos señores lo que está haciendo en realidad es escribir sobre sí mismo. Y es que Simón Royo empieza a tener ensoñaciones de Premio Nobel. Lo que nos faltaba.

El presente artículo, La labor del intelectual y los premios Nobel de Literatura: Sartre, Pasternak y Günter Grass, está pergeñado del tal manera que se puedan incluir tendenciosamente —como suele ser habitual en él— esos mensajes propagandísticos de anarco-comunismo de parvulario tan suyos y de los que ya estamos verdaderamente hartos por su simplismo y bobería.

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Os habréis dado cuenta de que Simón Royo siente especial predilección por algunas frases hechas como la de Toni Negri (“trabajo inmaterial”) o la de Marx (“tiempo de la venalidad universal”) que encontramos — ¿por enésima vez?— en este escrito. Nuestro macilento cuarentón debe pensar que si las repite como si tuviera el síndrome de Tourette va a convertirse en Boris Pasternak. Pobrecillo…

Para honrar a Simón y a su síndrome del papagayo, hemos titulado el post de hoy con otra de sus expresiones favoritas que también aparece aquí: “la baba de basilisco”. Ignoramos qué debió sucederle cuando Simonete descubrió esta palabrita —seguramente tiene en mente la revista de Gustavo Bueno llamada precisamente así, El Basilisco—, pero desde entonces la utiliza con notable fijación oral. Basilisco significa “el rey de las serpientes” en griego y en el ámbito cristiano suele emplearse como emblema del mal —en el universo simonesco designa a todo el mundo menos a él—. Es muy curioso que una de las características del basilisco sea precisamente la pestilencia de su aliento which reminds us Simon’s stutter and yellowish teeth…

Mas comencemos desde el principio…

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Simón Royo desea trasmitirnos un mensaje muy-muy profundo: que a los intelectuales se les debe juzgar conjuntamente por su obra y su vida. El erudito tiene la obligación de ir más allá del flemático intelectualismo a fin de encarnarlo en el ejemplo de sus propios actos. Así pues, Simonete nos explica que “antes” —en la áurea era de la Satya Yuga pre-capitalista— los premios ensayísticos eran mucho más auténticos que los Premios Nobel de los siglos XX y XXI. Se menciona a Herder, Schopenhauer y Rousseau como máximos exponentes de intelectuales coherentes de su época.

Rousseau, otra vez Rousseau… ¡Vaya un ejemplo! Suponemos que los Royo-Bloggers tenéis muy presente la biografía del susodicho apóstol de la tolerancia y educación edénicas. Juan Jacobo se casó con una sirvienta y modista llamada Thérèse Levasseur, con la que tuvo cinco hijos. Su propia prole no fue tan bien tratada como el “Emilio” novelesco y fueron enviados al terrible hospicio de los Enfants-Trouvés. Gran gesto si tenemos en cuenta que en aquella época las inclusas tenían un índice de mortandad infantil superior al 80%. Ay, esos intelectuales que alientan el aborto a sus compañeras o se desentienden de sus hijos. Un magnífico espécimen, sí señor. ¿Verdad, Simón?

Una vez acabada esa noble etapa de la humanidad, el capitalismo atroz engendró, entre otros cataclismos, la institución de los Premios Nobel. Desde luego es innegable que la fortuna obtenida por la dinamita es cuestionable, pero extender sistemáticamente la mácula de la duda hasta los premiados nos parece algo exagerado. También coincidimos con Simón que muchos premios —especialmente los de literatura y el de la paz— están contaminados por inclinaciones políticas y, por lo tanto, se puede discutir su pertinencia o no, del mismo modo que nosotros podemos cuestionarnos el reparto de becas de postgrado ganadas por el enchufe del politiqueo más ruin. ¿Verdad, Simón?

Con esta retórica, Simonete nos indica que los únicos premiados con el Nobel que merecen respeto son Pasternak y Sartre, ya que:

Los motivos del rechazo de tan cuantioso y prestigioso premio por ambos son sujeto de conjeturas hermenéuticas sobre la conciencia del intelectual, luego añadiendo una más, al menos muy verosímil, a las interesadas especulaciones sobre la subjetividad de los grandes hombres al acometer dignas acciones; proponemos considerar que tal rechazo bien pudiera tener una íntima relación con los principios generales de un arte comunista.

En fin, aquí empieza la deriva de su artículo. Pero empecemos primero evaluando la figura de Sartre y luego nos ocuparemos del desventurado Pasternak.

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El bizco nauseabundo Sartre y Simone de BeauvoirNo nos parece que valga la pena tratar sobre la obra de Jean-Paul Sartre, suficientemente conocida por todos “ad nauseam”. Sin embargo, como Simonete nos habla de las coherencias entre la obra y la vida del intelectual, quizás sea interesante que repasemos la trayectoria íntima del famoso existencialista bizco. Para ello, os proponemos la lectura del sabroso libro de Hazel Rowley titulado Sartre y Beauvoir. Historia de una pareja, publicado por Lumen . Es entonces cuando nos percatamos de la hipocresía de esas figuras que son veneradas en proporción al grado de sus mezquindades privadas. Muchos progres dirán que practicaban el “amor libre” o que no estaban constreñidos por los “valores morales de la sociedad burguesa decadente”. Uno puede darse un lote arrabalero con quien quiera —en este blog siempre hemos defendido la felicidad y opción sexual de cada uno—, pero escudarse en la libertad no justifica el reiterado abuso psicológico de las personas ni hacerles daño con gratuidad amoral. La aristocrática feminista bisexual y el licencioso sapo destrozaron la vida de mucha gente que “creyó” en ellos, sobre todo las vidas de sus respectivas alumnas, a las que humillaban e intercambiaban en jueguecitos psicológicos abyectos aprovechándose de su nombradía académica y estatus político. Por no mencionar la cobardía de Sartre cuando Michelle Vian, ex mujer de Boris Vian, abortó de él y éste, mientras tanto, estaba tan ricamente de viaje dejándola sola en un trance tan difícil para cualquier mujer. Una verdadera muestra de ética e integridad. ¿Verdad, Simón?

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Finalmente nos toca hablar de Boris Pasternak. Cualquiera se sumaría a la impecable trayectoria personal y artística de este señor. Gran poeta, magistral traductor de Shakespeare y Rilke —labor que tuvo que emprender por perentoriedad económica debida a la presión del régimen que le prohibía publicar su propia obra con normalidad— y, cómo no, autor de la inolvidable novela Dr. Zhivago. Lo que ocurre en este caso es que Simón Royo miente como un desfachatado al aseverar que:

El mayor héroe de los rechazos hacia la compra-venta de las obras y del arte por el capitalismo del siglo XX fue sin duda Pasternak, a quienes los capitalistas difaman cuando aseguran que rechazó el premio por temor a ser deportado.

¿Nosotros difamamos a Pasternak? Joder, Simón, ¿cómo puedes soltar una mentira podrida de tal calibre y quedarte tan tranquilo? Tan sólo hace falta consultar la Wikipedia y comprobamos que Pasternak escribió no UNA sino DOS CARTAS a la academia sueca. En la primera expresaba humildemente su felicidad por el premio:

Immensely thankful, touched, proud, astonished, abashed.

(Inmensamente agradecido, emocionado, orgulloso, sorprendido, avergonzado)

No obstante, las presiones ejercidas por el régimen soviético le hicieron cambiar de idea. En su segunda carta a la academia dijo:

Considering the meaning this award has been given in the society to which I belong, I must reject this undeserved prize which has been presented to me. Please do not receive my voluntary rejection with displeasure.

Este dato puede corroborarse en decenas de enciclopedias, páginas webs, biografías y manuales. Pero Simonete dispone de una información única y privilegiada —proporcionada posiblemente por su catervita de Rebelión y amigotes anarco-comunistas de salón— con la que se atreve a negar, en otro ejercicio revisionista simonástrico, este hecho y demás adversidades sufridas bajo la tiranía de Josef Stalin.

Y hablando de premios Nobel, ¿cómo no acordarse en estos momentos de Orhan Pamuk que ha tenido que abandonar Turquía por las reiteradas amenazas vertidas contra él, su familia y amigos? Pero don Royo jamás dedicará una palabra de aliento a un personaje que lucha por la modernidad, la democracia y la igualdad…

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Simón Royo concluye su articulillo con un par de párrafos admonitorios anticapitalistas que os transcribimos a continuación (fijaos en los “basiliscos”):

De todos sabido que entre algunos premios a los intelectuales a veces se tercia el tongo mediante la intervención del tendero editorial, sobre todo cuando los fastos se celebran en tierras capitalistas. Así susurran siempre las malas lenguas en los ambientes intelectuales, esos en los que todo el mundo habla mal de todo el mundo y en los que, entre mentirosa baba de basilisco y rastrero insulto del bestiario, se dice de vez en cuando alguna verdad, como que, por ejemplo, entre los famosos premios Anagrama de Ensayo, siempre será mejor el finalista que el premiado.

Y …

Sólo una persona con peso y autoridad igual o semejante a quienes grandes y medianas cosas han escrito tiene legitimidad para poder emitir un juicio sobre las mismas y no por mor de un respeto de anacrónicas jerarquías sino por una evidencia actual. La maledicencia es un gran deporte en el mundo egotista y narcisista del capital y del espectáculo, televisión y parlamento dan el mal ejemplo, algo que emponzoña más a quien vomita que a quien recibe. Para toda la pútrida baba de basiliscos, mientras lo sean, ha de valer lo que Sócrates dijo en una ocasión: no hay que extrañarse de que los asnos rebuznen o de que suelten frecuentemente una coz. Tampoco hemos de extrañarnos si nosotros rebuznamos o coceamos, pero extraño e inaceptable es que nos rebuzne el sabio.

[…]

Resulta ante ellos ridícula una sociedad como la nuestra, la de la masa de borregos del capitalismo consumista, en la que cualquier “idiotes” -en el sentido etimológico de la palabra griega, que indica tan sólo a cualquier particular- se cree con derecho a juzgar a quienes no lo son. El motivo es que en el mundo de la adoración del becerro de oro ya no se juzga como ciudadano ante el tribunal de la razón sino como cliente ante el tribunal del consumidor, una muestra más y una demostración palpable de que el lugar de la política lo ha ocupado el mercado. Una alteración con funestas consecuencias en todos los órdenes de la existencia.

Uy, uy, uy… ¿No estarás hablando de nosotros? ¿Verdad, Simón? Porque te criticamos a ti con el mismo derecho que con el que tú criticas, insultas y agredes a todos los demás.

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Faltas de Ortografía:

Tenemos que felicitarte, Simonete. Parece que hoy has pasado el corrector ortográfico de Microsoft con cierta habilidad. Con todo escribes mal:

Über *die *Wille in der Natur de Schopenhauer pues debe ser Über den Willen in der Natur. ¡Ay, ese alemán! ¿Para cuándo un cursito en el Goethe Institut subvencionado con alguna de esas becas que te dan?

12 enero 2007

SIMON ROYO: UN VERANO EN MALLORCA

Apreciados Royo-Bloggers,

Este mañana he recibido un e-mail de Georg acompañado de un texto (que transcribimos íntegramente a continuación en azul) y una foto de Simonete en una de sus performances anticapitalistas perpetrada en Mallorca.

Un millón de gracias, Georg. Tu relato es excepcional. Esperamos que todos nuestros lectores disfruten de su contenido.


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Simón Royo balbuceando torpemente durante su exposiciónSimón Royo durante su resumen del XLIII Congreso de filósofos jóvenes Palma de Mallorca, 26-28 de abril de 2006

Carta de Georg:

Hay que empezar deshaciendo una ilusión.

Nuestros ojos son inteligentes, y apenas observan la figura de Simón Royo con un rótulo al fondo en que se habla de "Obra social", tienden a transmitir una impresión equivocada a nuestro cerebro: y éste se alegra y piensa "¡Por fin se ocupan de Simón Royo quienes tienen que ocuparse de él: las asociaciones de beneficiencia, las organizaciones de ayuda a disminuidos, los organismos de ayuda a inadaptados sociales!

Pero lo cierto es que no se trata de eso, queridos Royo-bloggers. La foto que hoy os he enviado no fue tomada en el Centro de Ayuda Social a Perturbados Mentales con Altas Deficiencias Cognitivas. No: es la foto que a Simonastro le hizo en Mallorca un amiguete (Royo, a ver si tenemos más cuidado con las amistades que nos hacemos, ¿por qué tantos acaban sintiendo náuseas hacia ti? ¿Aún no te lo has planteado, a tus 40 años de edad? ¿Por qué tus amigos me envían fotos para que las comente en el magnífico blog de Joseph K.?).

Os preguntaréis: ¿y qué hacía Simonastro en Mallorca? Desde luego, no disfrutar de la vida, en la playita, con las extranjeras, con ese mar que es una gozada, con esos parajes de delicia... No, no, nada de eso: ya sabemos que todos esos placeres son propios de burgueses desalmados, de capitalistas sanguinolientos que se comen niños por la noche antes de acostarse con odaliscas a las que han secuestrado en el Tercer Mundo. Lejos de Simonastro, por supuesto, el disfrutar de los mejores gozos que nos da la vida: él sólo puede, si acaso, lamer superficialmente uno de esos placeres mientras que se atormenta internamente y se autocastiga por lo "malo" que es al vivir en un país del Primer Mundo, octava potencia industrial del orbe; un país tan boyante que hasta puede permitirse el financiar un par de añitos de beca postdoctoral a un inútil como él, para que se toque las narices mientras que regurgita de vez en cuando su resentimiento contra los que le dan de comer. --Y es que esa es una de las mayores paradojas de Simonastro: aunque se dice seguidor de Nietzsche, y hasta le tradujeron una vez un texto al inglés para que lo publicara en cierta revista, lo cierto es que el propio Simón es un magnífico exponente de todo lo que Nietzsche vituperaba: el resentido que no sabe disfrutar de la vida; el fracasado que escupe hacia los demás su rabia por ser un ser tan, tan pequeño; el homúnculo que intenta odiar todo lo que le rodea (conciudadanos, mujeres, homosexuales, la gente que tiene éxito, la gente que sabe más que él...) sólo porque se odia tanto a sí mismo que ya no sabe cómo vomitar su bilis de enrabietamiento--.

Pero, en fin, volvamos a nuestra pregunta inicial: ¿qué hacía Simonastro en Mallorca? ¿Por qué esas dos personas en la mesa, al fondo, le miran con tal cara de amodorramiento, con una expresión que grita estentórea "¡Dios mío, menudo friki que nos han encasquetado desde Madrid!"? ¿Por qué Simón Royo, el hijo del filonazi, esboza esa pequeña sonrisilla (ay, Simonete, Simonete), la misma que pone siempre que se ve en la ocasión de torturar a un auditorio porque resulta que han cometido el error de darle la palabra, ¡y como disfruta él, diciendo sus chorradas, cuando nadie le puede interrumpir ni largarse porque esté harto de oír sandeces!?

(Por cierto, la sonrisilla de Simonastro merece un pequeño párrafo. Resulta que, como sabréis todos los que hayáis tenido la mala suerte de asistir a un acto en el que él haya tomado la palabra, Simón sufre de evidentes problemas articulatorios, que hacen bastante difícil seguir su lenguaje oral --vamos, más o menos un equivalente de lo que ocurre cuando intentamos leer su lenguaje escrito y nos topamos con las docenas de errores ortográficos que magistralmente Joseph K. sabe subrayar; si a eso le sumamos la ignorancia sintáctica exhibida por Simón tanto en lo oral como en lo escrito, la verdad es que uno siente que, aparte de la racionalidad y la vida feliz, también la lengua española sale muy perjudicada cada vez que Simonastro nos suelta unos de sus rollastros--. En fin, decíamos que escuchar la voz de Simón es casi peor que fijarse en lo que dice. Y bien, lo peor de todo es... ¡cuando Simón añade a todo ello su sonrisilla! No sólo porque sea una sonrisilla triste, como estreñida, como propia de un ser al que la vida satisface tan poco que no puede sino procurar amargársela a quienes le rodean --así como a los gays, las mujeres, los felices, etc.--. No sólo por eso; sino también porque la sonrisilla de Simón hace sus discursos más tartamudeantes, más disarmónicos, menos articulados --esas vocales, Simonastro, esas vocales--. En fin, un horror).

No podemos finalizar el comentario de esta foto sin añadir algo sobre la diapositiva que se ve en la pantalla del fondo a la derecha. Es una imagen que muestra la distribución de las tropas estadounidenses por diversos países del mundo. El texto de esa imagen está en inglés, así que Simonastro habrá tenido que consultar varios diccionarios antes de saber de qué iba la cosa (ya sabéis, Simonastro es de esos incultos que se creen que hablan inglés, pero luego dicen cosas como *"I have went" y se creen que *"gone for good" significa "ido para bien").

De nuevo nos topamos, como siempre, con la obsesión de Simonastro en contra del pueblo norteamericano. Es una obsesión en que Simonastro muestra una extraña ambivalencia: por una parte, su antiamericanismo de pacotilla es un claro reflejo del antiamericanismo igualmente burdo, pero algo más formado, del padre de Simón, el filonazi Rodrigo Royo. (He calificado de "más formada" la xenofobia de Rodrigo Royo contra los americanos porque al menos él sí que visitó y conoció algo de los Estados Unidos -incluso se atrevió a publicar un libro sobre ello: ¡y es que a los falangistas de pro el régimen de Franco les acababa publicando todo!; Simón, en cambio, es xenófobo sólo de oídas, o porque se cree que una imagen como la que muestra en la pantalla de la foto ya basta para condenar al pueblo de Edgar Allan Poe, Abraham Lincoln y Walt Whitman).

Sin embargo, he hablado de ambivalencia porque aunque para Simón el odiar a los estadounidenses sea una forma de seguir la tradición inaugurada por su padre, es patente también que la forma en que se refiere a los Estados Unidos, a Bush o a Rumsfeld, los calificativos que emplea (algún día tal vez me anime a hacer un análisis de texto de uno de sus articuluchos; ¡claro que no podré igualar la maestría de Joseph K. al hacerlo!), revelan a las claras (y es que se te ve todo muy clarito, Simón, hijo, ¡eres tan prototípico!) que Simón en el fondo proyecta en los Estados Unidos todo su resentimiento contra su padre. Y es que alguien como Simón tiene que odiar mucho, entre los millones de cosas que odia, el hecho de haber nacido hijo de un facha 100 % facha. Esa rabia interior es evidente que Simonastro la proyecta rudamente contra cualquiera que tenga una posición de mayor poder o sabiduría que él (vamos, contra cualquier figura paterna con la que se tope por la vida), y sin duda los Estados Unidos son un país que se presta magníficamente para tal proyección freudiana. Ay, Simón, ¡si en el fondo George W. Bush te ha hecho un gran favor al poder existir como Don Tancredo hacia el que volcar tus escupitajos psicológicos!

Pero, en fin, todo esto es lo que yo veo en la foto "robada"; ¿qué me decís vosotros?


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Nota de Joseph K.: Georg menciona algunos errores de Simón en inglés. Obviamente es incorrecto decir *I have went, por lo que debe emplearse las formas “I have gone” o “I went”, dependiendo del contexto de la frase; y “for good” significa “para siempre” y no *“para bien”, como bien indica Georg.

06 enero 2007

SIMON ROYO Y SU COMPLEJO DE NIETZSCHE

Simón Royo, un aspirante a filosófo obsesionado con Nietzsche
Tras casi dos meses sin que Simón Royo mostrara constantes vitales, esperábamos algún artículo más de su áurea serie “Trabajos Inmateriales” con los que últimamente el Mesías Simonastro nos deleitaba pretendiendo imitar al marxista Toni Negri. Pero no. Su último ensayo acaba de aparecer en el número 49 de la revista A Parte Rei, con el “transcendente” título Friedrich Nietzsche y el Cristianismo: De la crítica de la Religión a la muerte de Dios (formato PDF), que es el que vamos a deconstruir hoy.


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Apreciados Royo-bloggers,

Las veintitrés páginas que conforman este estudio personifican la máxima expresión del aburrimiento jamás experimentada en propias carnes por el mortal que os escribe. Ya debe ser triste que seamos sus detractores los únicos seres vivos capaces de tragarnos este estólido tostón que casi nos trasporta al nirvana, o para ser más exactos, a languidecer en decúbito prono.

Parece que las befas sobre tus ínfulas nietzscheanas que hemos desplegado jocosamente en nuestro blog todavía no han hecho mella. Ya te vale, porque hoy no te vamos a perdonar ni una…

El presente ensayo —según explica Simón Royo— es un refrito del cuarto capítulo de su tesis-revelación-san-juanesca Pasajes al posthumanismo (UNED, 2005). Se supone que A Parte Rei es una revista de cierto empaque y, por eso, sería lógico que cuidaran un poco más el contenido formal de sus publicaciones (desarrollo de las ideas, rigor en las citas, ortografía, estilo, sintaxis, etc.). En fin, que se le debe exigir la misma calidad que a cualquier otra publicación en serie, aunque A Parte Rei aparezca on-line. De suerte que nos imaginamos que, en realidad, nadie, absolutamente nadie supervisa lo que ahí se va publicando… No os preocupéis. ¡Ya nos encargamos nosotros!

No es por nada, pero Simón Royo vuelve a revelarnos la fórmula de la sopa de ajo. Será por candor o ignorancia, pero teníamos el convencimiento de que en las tesis, el doctorando propone un supuesto genuino e innovador que debe desgranar y demostrar a lo largo de su trabajo. Si este artículo remozado refleja fielmente la tesis dirigida por el clueco de Quintín Racionero, únicamente nos queda el lamento por el ínfimo nivel expuesto y por la chocarrera politiquería que rezuma.

Para aquellos que quieran ahorrarse un par de horas de su preciosa existencia, os resumimos a continuación el “contenido” de su artículo. Que no os “repita el ajo”. ¡Estáis avisados!

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Simón Royo, como nos tiene acostumbrados, rellena el pavo con citas insubstanciales, fragmentadas y descontextualizadas. Entender lo que escribe exige de un esfuerzo del que os queremos exonerar, pues el empacho de referencias forzadas, la ausencia casi total de comas, las oraciones subordinadas a las que le faltan las oraciones principales y los “palabros” que se inventa agotan al lector más curtido. ¡Qué diferencia con la ingeniosa prosa de Nietzsche!Nietzsche, testigo mudo de la mediocridad que le invoca

En resumen, lo que Simón Royo presenta aquí es la doctrina del vitalismo nietzscheano, que fusiona y supera el espíritu trágico griego y el epicureismo. Apoyándose en Nietzsche, Royo acusa al cristianismo y a todas las creencias y sus consiguientes ficciones del consuelo —sean escatológicas, científicas o artísticas como en Wagner y Schopenhauer— de distraer al común de los mortales de la conciencia de su finita existencia. La afirmación de la vida, la certidumbre de la muerte y un espíritu libre serían los máximos y más preciados valores. ¡O sea, Nietzsche en 60 segundos!

De paso, Simón Royo, para explicarnos en veintitrés páginas lo que en cualquier manual de secundaria se expone palmariamente en un solo párrafo, le da por roerle la médula al pobre Miguel de Unamuno (por antirrevolucionario y nihilista, claro) y a todo sentimiento de transcendencia espiritual (sea cristiana, hinduista, budista o mística), que él reduce a mero instrumento capitalista y vacuna contra la cobardía pueril por el miedo a la muerte. ¡El simplismo llevado al límite exponencial, como siempre!

Y cómo no, siguiendo a Nietzsche, lo que Simón Royo busca son puntos de apoyo que le permitan insertar las “cuñas publicitarias” de su propia ideología. Por ejemplo, la ininteligible chorrada que escribe en este párrafo:

(pág. 2)
La totalidad del valor de la vida es un valor relativizable respecto a las metas o realizaciones de esa vida, respecto al sentido a priori, su constructividad en el ámbito de la emergencia de la política, constituye el trasfondo de los valores de la izquierda, por lo que es una apuesta vital la aceptación de la existencia a pesar de no ser racionalmente justificable.

Sin embargo, Simonastro todavía tiene más mensajes de macho alfa para la Humanidad, especialmente para los tontorrones que se levantan por las mañanas para ir a trabajar (entendemos que él se entrega a la galbana matutina gracias a su excedencia de funcionario). Si leéis con atención, sus fantasías megalómanas de profeta y filosofastro quedan reflejadas con total claridad:

(pág. 11)
La creencia es una necesidad que implica una debilidad, la necesidad de agarrarse a algo, no importa lo falso y mentiroso que pueda ser, no importa lo negativo y perjudicial que pueda resultar, con tal de continuar en la vida, en una vida cuyo valor se oculta y se esconde. La mayoría de los hombres de hoy día se niegan a preguntarse acerca de las razones que tienen para levantarse cada mañana y acudir a su rutinario trabajo. Se apoyan en la costumbre y se justifican por creencias compartidas, que les otorgan un significado ficticio de la vida. Si alguna vez se atreven a interrogarse a sí mismos verán todo zozobrar y temen vivir en la zozobra, es decir, en la vida real, material, no ficticia, con todo su placer y sufrimiento. Pocas personas, por tanto, se preguntan acerca del sentido de su compulsiva actividad vital y, cuando lo hacen, sienten dolor y zozobra; entonces, sacudiendo la cabeza, se desembarazan de la funesta manía de pensar y rechazan el asalto a la cuestión existencial. […] Tan sólo el filósofo y el artista llegan a tener conciencia de que no hay ningún sentido predeterminado de la existencia: la vida no es ya sólo amoral, sino que además carece de finalidad alguna que pueda estar prevista de antemano, exceptuando la muerte. El filósofo lo tienen en cierto modo más fácil, se levanta todas las mañanas para precisamente preguntarse por el *por qué (sic, ver faltas) de levantarse por las mañanas, para aprender a morir, es decir, a vivir realmente y sin tapujos.

Claro, Simón, qué afortunados somos de que seas “filósofo y artista”. Hay que prevalecer por encima del decrépito humanismo y luchar por la suprahumanidad que TÚ y SÓLO TÚ encarnas.

Más adelante, y siendo fiel a la testarudez de cierta izquierda de ver a Nietzsche como a un anarquista, Simonete incluye esta perorata que tantas veces hemos visto ya en todos y cada uno de sus deletéreos artículos. ¿A que os suena a déjà vu?:


(pág. 21)
A la globalización actual se oponen no *solo (sic, sin acento) los tribalismos étnicos, formas de vida que vuelven a resucitarse tras un largo período de letargo, sino las opciones individuales de contracultura, modelos palpables de rechazo de la formulación general. Así, el capitalismo, al afán de consumo ilimitado del burgués occidental, se oponen ciertas prácticas de austeridad que no impliquen renuncia ni negación nihilista; a la respuesta al consumo masivo incitado por los medios de comunicación, los minoritarios (nota: te refieres a lo que estamos pensando?), necesitados de cultivo previo; a las relaciones de pareja legitimada judicial o vicarialmente, la unión libre (nota: al menos tu hijo está inscrito en el registro, no???); al trabajo y el consumo como núcleos de actividad, las actividades de ocio no consumista sino constructivo-formativo y la limitación del trabajo a mera forma de subsistencia (nota: tú ni trabajas, no???)



¡Puff, tío, pero qué “royo”! ¡Vaya un plasta! ¡Cuánta afectación!



Dios geómetra en la Bible Moralisé (1250)


Pero es que hay más, Royo-bloggers… Volvemos a tener al Mesías Simonastro “modelo deicida”:

(pág. 23)
El mayor impedimento para semejante tarea estriba en la pervivencia de la escatología jedeo-cristiana bajo la máscara del capitalismo triunfante (monoteísmo del mercado), en la sustitución de la paideia por el Beruf, de la veracidad por la mentira, del ocio libre por el trabajo de esclavo, de la plenitud vital por la sumisión al dinero erigido en máximo poder. Dios sobrevivió a su muerte a manos de Nietzsche, por lo que habrá que abordar la fea empresa de rematar a Dios para que pueda haber un retorno de los dioses.


Si no recordamos mal, el último que reinstauró el neopaganismo fue der kleine Adolf


***

Sinceramente, Simón, lamentamos decírtelo, pero es que no hay ni una sola idea nueva. Simplemente te aprovechas de los aforismos de Nietzsche para trocarlas en propaganda anarco-comunista de lo más simplista. Escuetismo que también prodigas cuando hablas de religión y de la transcendencia humana como elementales reflejos de los miedos humanos. Nos tememos que hay mucho más que eso, por no mencionar tu risible vinculación del sentimiento transcendente con el capitalismo. ¿Acaso no hay diferentes lecturas del cristianismo o de cualquier otra fe? Hay muchos grados de entender la religión o la transcendencia incluso desde una perspectiva laica, agnóstica o atea. Por supuesto que cuando la religión está al servicio del poder, forma parte de él y debe ser objeto de crítica. ¿Entonces, por qué no hablas de las teocracias dictatoriales que matan a miles de personas HOY y delante de nuestras narices?

Y tras ese ensalzamiento tuyo del hombre de acción trágico à la Nietzsche, sospechamos que se esconde algo bastante oscuro: una puerta abierta a la eclosión de instintos primarios, a la testosterona barata, a las fantasías de agresor… Pretendes hacernos creer que eres un vitalista y que tu vida y tu forma de vivirla te pone por encima de todos los demás. ¿Sabes qué? Lo único que haces al escribir estos embrollos es recrearte en la ficción de ti mismo. Te fantaseas en cada línea. ¿Crees que no nos damos cuenta?

***

Paramos aquí para no cansaros más. Ahora adentrémonos en el apartado de faltas y simonismos gramaticales. ¡Hoy hay a raudales!

Faltas de ortografía y sintaxis. De vuelta al cole:

• (pág. 2) Construcción sintáctica absurda:

*Si bien es el amor a la vida lo que genera el arte y es la imaginación la que ensancha y embellece el mundo con figuras como el unicornio, siendo también la imaginación la que empequeñece la existencia despreciándola mediante la construcción de figuras como la de un celoso y vengativo Dios único, omnipotente y absoluto.

• (pág 2) *"Y aquél espíritu" ("aquel" debe ir sin acento)

• (pág 3) Alucinante, alucinante, alucinante... El devoto de Nietzsche escribe el adjetivo "nietzscheano/a" MAL OCHO VECES:

-- (pág. 3) *"epicureismo nietzschiano" y además sin acento cuando debería ser "epicureísmo nietzscheano"

-- (pág. 7, nota) *"nietzschiano" otra vez!

-- (pág. 9) *"moral nietzschiana"

-- (pág. 10) *"variantes nietzschianas"

-- (pág. 13 y nota) *"incredulidad nietzschiana"

-- (pág. 14) * "nietzschiano" otra vez!

-- (pág. 16) *"muerte de Dios nietzschiana"

• (pág 4 y ss.) El título de Unamuno no es San Manuel Bueno Mártir, sino San Manuel Bueno, mártir (hace daño a la retina!)

• (pág. 4) Escribes dos veces “ópera” sin acento!

• (nota pág. 4) La famosa editorial alemana es Walter de Gruyter y no “Gruyer

• (pág. 11) Se te escapa Die “fröliche” Wissenschaft en vez de “fröhliche”; el “por qué” es incorrecto, debe ir junto “el porqué”.

• (nota pág. 13) Aquí demuestras que no tienes pajolera idea de alemán:

-- Escribes “Wüsten” en plural, cuando en realidad pretendes decir “Wüste” en singular.

-- Escribes mal “Wildniss” cuando es “die Wildnis

-- También escribes mal el título de Nietzsche. No es Dyonisos” sino “Dionysos Dithyramben


• (nota pág. 19) No es “ich libe” sino “ich liebe”; y pones “pródigo” sin acento.

• (pág. 21) “no solo” cuando debe ser “no sólo


19 noviembre 2006

EL ANTIFEMINISMO DE SIMON ROYO

Apreciados royo-bloggers,

Hoy analizamos:
Más allá y más acá del Feminismo: la guerra entre los sexos en la era del Capitalismo

La idea original de este blog era la de ir comentando los artículos de Simón Royo a medida que éstos fueron apareciendo en la red, pisándole los talones. No obstante, la sugerencia de “Héctor” nos ha parecido muy buena, de suerte que iremos examinando artículos algo más antiguos mientras estamos a la espera de los más recientes.

Lo cierto es que hay mucho por donde escoger pero “Héctor” nos propuso que acometiéramos éste (Más allá y más acá del Feminismo: la guerra entre los sexos en la era del Capitalismo) aprovechando así la circunstancia de que Simón ha estado estos días dando conferencias sobre feminismo e Islam.


La poetisa Safo (Alma Tadema)

Se trata de un artículo que está colgado en una sección de la UNED llamada Safo, engañosamente dedicada al feminismo postmoderno —o de cualquier otra línea—. Nuestros lectores ya sabrán que la poetisa de Mitilene se cuenta entre los más venerados líricos de la antigüedad (incluso Catulo reversionó en latín algunos de sus tan celebrados poemas) aunque también ha pasado a la posteridad por ser la inspiradora del término “lesbianismo”. Ya tiene recochineo que no tengan suficiente con martirizar a las mujeres occidentales —heteros u homosexuales—del presente que, encima, se dediquen a “deconstruir” el canon clásico.

Y decimos esto porque Simón Royo —el gran progre postmoderno supermolón— se pasa la mitad de este artículo desvariando contra las maliciosas lesbianas, las feministas falocéntricas y conciliábulos de brujas varios. Si no entendéis nada no os preocupéis que empezamos desde el principio.

Este artículo es una de las mejores razones por las que perdemos nuestro tiempo escribiendo aquí: es un desdoro para los hombres, un agravio para las mujeres y un sonrojo para la UNED… ¡Allá vamos!


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Perversas lesbianas, obsesión recurrente de Simón Royo en este artículo
Un buen día al santón Simón, pastor de almas descarriadas, se le ocurrió que podría plasmar esa milenaria sapiencia suya sobre la naturaleza humana en este escrito de veintinueve páginas consagrado a la “guerra de sexos”. El varón Simón se desentiende de esta hostil contienda pues habita en los cielos sublunares, muy cerquita del mundo de las ideas. Así que el machismo no va con él —o eso es lo que se cree—.

Ay, Simonete. No hace mucho tiempo atrás ponías en tu currículum de rebelion.org que “escribías guiones para líneas eróticas”. Es una lástima que lo hayas borrado porque nos privas de un motivo más de hilarante ludibrio. Quizás te lo inventaste para jugar a la transgresión de salón de épater le bourgeois, triste consuelo de alguacil nocturno.

Ya hemos dicho que nuestro Saint Simon está “más allá y más acá del Feminismo”, tanto, que nunca está “cerca” de él. Por fuerza, hoy nos vemos obligados a ser algo prolijos con las citas ya que, de lo contrario, sería muy difícil seguir la secuencia de sus desvaríos licantrópicos.

Este artículo contiene cuatro apartados, cuyos estallantes títulos son:

1. Trabajo, feminismo e imaginarios de género: Don Juan y la Mujer Fatal..
2. Por qué un cambio en los imaginarios no bastaría para provocar un cambio en las relaciones sociales de producción.
3. El chiste del horror marital
4. En la esfera del buen Eros: cuando el amor triunfa sobre el instinto de muerte.
¿Seráfico, eh? Con este índice cabía esperar una lectura agradable pero, nada más ojear la primera página, este Stephen King de la filosofía “post” nos sobrecoge como el carnicero de Milwaukee. Ni más ni menos niega la realidad de la opresión femenina por razón de sexo. O sea, que la misoginia —como el antisemitismo— simplemente no existe:



(pág. 1) En las relaciones dominación puede incidir la condición sexual de manera secundaria pero no hay nada más igualitario, en el mal sentido de esa palabra, que la explotación en general, esencialmente económica; errando el feminismo al centrar en la diferencia sexual el origen del sometimiento del otro.



Para que lo entendamos. Los hombres no tienen nada que ver con el machismo ya que la opresión de las mujeres se debe exclusivamente al sistema capitalista y a las degeneradas mujeres burguesas. De esta guisa explica Simón las causas de los crímenes de la violencia de género que miles de psiquiatras, sociólogos y psicólogos no han podido resolver en décadas. Leamos:

(pág.2) Hoy en día algunas burguesas adalides del feminismo emancipatorio no comprenden que mientras ellas tienen una criada inmigrante que hace en su casa las labores domésticas, sus homólogas de las clases trabajadoras no se pueden permitir chillar al marido que llega de trabajar en un andamio durante 12 horas por un jornal basura, diciéndole que las tiene sometidas, humilladas, dominadas y maltratadas al encomendarles todas las labores domésticas. El currante que llega después de una jornada extenuante y un par de litros de alcohol tras ella para olvidar la explotación a la que está sometido, si llega a casa y le chilla histéricamente su mujer porque ha visto en la televisión que los hombres son la dominación falocrática; lo más probable es que la tire por la ventana. Cruda explicación de las causas de la violencia doméstica.



De este portentoso párrafo se deduce que:

  • La mujer proletaria es una estúpida que se pasa el día mirando la tele
  • Tanto la mujer proletaria como la burguesa son unas irritantes hembras vocingleras
  • La mujer se mueve por mimetismo: hace y dice lo que ve en la tele
  • El hombre proletario es alcohólico
  • El hombre proletario es un energúmeno descerebrado que no es capaz de mantener una charla con su mujer ni dirimir pacíficamente sus diferencias con ella, teniendo como única respuesta sistemática el brutal asesinato de su compañera
  • El hombre proletario carece de juicio y voluntad propia.

Entonces, la receta para combatir la violencia doméstica —en un país como España en el que mueren más de setenta mujeres al año por esta lacra— consistiría en:


  • Favorecer el paro entre los obreros para evitar que ganen un sueldo y se compren una tele.


(Voz de Virginia Woolf)

La gran Virginia Woolf se planteaba en este libro las capacidades y dificultades de las mujeres dentro del ámbito de la literatura... Seguramente otra burguesa insoportable para Simón Royo

A continuación, Simón nos explica que los imaginarios de cada sexo son un constructo de la economía de mercado. Consiguientemente, el capitalismo es el único culpable de la mala interpretación de los imaginarios sexuales. Los homosexuales y transexuales ni sus problemas tampoco existen ya que:



(págs. 2-3) Al partir de la biología la diferencia morfológica entre hombre y mujer, la distinta conformación de sus cuerpos, es algo innegable. Pero lo mayormente determinante de su autocomprensión como tales no residiría en la base diferencial corporal sino en la propia percepción psicológica y cultural, en lo que denominamos el imaginario. Así, los casos de lesbianismo y homosexualidad o los más radicales de transexualismo se producen a causa de la percepción psicológica que se tiene del propio cuerpo y el imaginario hibridado que pudo tomar parte en la configuración socio-cultural de la identidad sexual. Un hombre puede sentirse mujer hasta el punto de someter su cuerpo a las operaciones quirúrgicas necesarias para acceder a su ideal del yo y viceversa, una mujer puede con una cirugía constructiva menos eficiente que la anterior, procurarse un miembro viril e ingresar en el club fálico.


Así pues, aspirar a la igualdad de derechos de mujeres y homosexuales en nuestra sociedad desencadena la violencia contra ellos dado que desequilibran el orden natural de las cosas: el poder sólo debe ejercerlo el varón blanco eurocéntrico. En caso contrario, acontecen todas estas calamidades:



(pág. 4) Jolgorio de esa clase de lesbianas hombrunas y féminas resentidas con afanes de castración universal, pelo corto, rabia contenida, misandria galopante (7) o androfobia desatada. Por fin ellas ya son hombres, como Margaret Thathcher u Oriana Fallaci, bienvenidas al desierto de lo real. Ginecentrismo*** como respuesta al falocentrismo. Jolgorio de los homosexuales con dinero que quieren tener derecho al matrimonio, a tener acciones en Bolsa, a ser amos y no esclavos en lugar de a abolir la esclavitud. Hoy en día parece que quien se siente hombre y heterosexual tiene que disculparse por tener semejante identidad sexual, asociada a la violencia, la zafiedad y la dominación. El movimiento feminista emancipatorio radical ha conseguido semejante prodigio, exacerbando aquella violencia que tanto condena, cuando no pidiendo la entrada en ese supuesto mundo del poder en el que pasar de explotadas a explotadores y alcanzar así la tan deseada igualdad. ¡Queremos ser capitalistas! ¡Queremos tener derecho a explotar, a dominar, a sojuzgar, a ejercer la violencia! ¡Queremos ser iguales!... ¡Pues bienvenidas y que os aproveche! Se incrementa así el mundo de los cerdos/as, bienvenidas al desierto de lo real.



A Simón Royo le molesta que la gente de color, las mujeres y los homosexuales alcancen puestos de prestigio en la sociedad y una mínima visibilidad en la prensa, la política o medios audiovisuales. Romper las barreras de la marginación, de la incultura, la pobreza y el sufrimiento le resultan intolerables porque:



(pág. 13)
Un hombre de color millonario, como Eddy Murphy, no es un hombre de color sino que por arte de magia se vuelve un ciudadano respetable y es tenido por blanco o se blanquea, como Michael Jackson, que ya parece una señora blanca de mediana edad. En Latinoamérica entre las clases ricas la palabra “indio” es un insulto, gentes fisiológicamente idénticas a los pobres les llaman “indios asquerosos” a aquellos que, simplemente, no tienen dinero. Tampoco una mujer rica es dominada por los varones sino que los machistas la consideran como “uno de los nuestros”, como un varón. El colectivo homosexual sufre una escisión bien palmaria en subclases dividiéndose éste entre los que tienen dinero y viven sin problemas en zonas propias y los chaperos inmigrantes que se prostituyen por la ciudad; los primeros regentan negocios de éxito, entran en el cine, la política y la televisión, y alcanzan buena fama y gran renombre. Se dice que es porque la sociedad se ha sensibilizado hacia ese colectivo, pero es mentira, eso sucede porque son ricos, porque han ingresado en el cada vez más selecto club de los capitalistas. Por eso cuando se demanda la igualdad en el capitalismo lo que se está demandando es que a una minoría dentro de la minoría se la permita ingresar en el club de los ricos, varones ario-anglosajones, casarse jurídicamente, adoptar niños robados a sus padres biológicos pobres, detentar propiedad y sacar plusvalía de la sangre y sudor de los trabajadores. El que dentro de la dialéctica entre dominadores y dominados, dentro del segundo grupo, se pueda constatar empíricamente que la mayoría de los dominados son pobres, mujeres y gentes de color más o menos oscuro, implica que la ideología racista y misógina de las elites económicas se filtra hasta las capas desfavorecidas y se reproduce allí; entre los más débiles que, sojuzgados y sin fuerzas para luchar contra el que les domina, entran en el ciclo de la violencia subdominándose los unos a los otros.


Claro, Simón, claro que sí. Que haya eminentes doctoras internistas en los hospitales o que un gay conduzca un magazín televisivo incide directamente en la pobreza de todo el mundo. ¿No será, Simón, que tu razón de ser en este mundo vaya ligada a la perpetuación sempiterna de la miseria? ¿No es cierto que sólo te sientes cómodo cuando una mujer es tonta o el proletariado no participa provechosamente del sistema educativo público, “escuela de esclavos” según tus palabras? Si no fuera por los pobrecitos humillados y ofendidos del planeta no podrías desplegar tu sagrado apostolado de “progre guay”. Sin ellos, sin los desvalidos del mundo, no podrías deleitarte en tu paternalismo de hijo de burgués que renuncia a todo para salvar el mundo, para redimirnos… ¿Redención con suflés postmodernos plagados de faltas de ortografía y en los que empleas el sufrimiento de los desamparados como mera coartada? Así, Simón, se cambia el mundo. Di que sí…

No satisfecho con este revoltijo de dislates, Simón Royo insiste en la consustancial malquerencia de las mujeres occidentales, esas detestables gritonas nagging women que han colaborado en la mejora de la democracia y los derechos civiles. Leed con atención este párrafo de oro porque Simón nos advierte que estamos deslegitimados para preocuparnos por el destino de millones de mujeres sometidas por regímenes teocráticos. Coged aire:


(pág. 15)
[…] añadir que los casos de violencia psíquica, son de una proporción mucho mayor y más ejercida por las mujeres que por los hombres. En cualquier patio de vecinos de una de nuestras ciudades se puede escuchar el maltrato continuo y mutuo, no ya de agresión física sino de agresión verbal, en el que viven muchas parejas y que soportan muchos hijos. La sociedad capitalista en que vivimos presiona a los individuos, tanto mujeres como hombres, cargándolos de frustraciones que pagan con la pareja, cosa que hace para luego decirles que ellos son totalmente responsables de sus conductas y exigirles unas formas de proceder que de hecho se reprimen parcialmente en el trabajo y frente al jefe pero que ya no pueden ser reprimidas en el ámbito de la privacidad. A pesar de todo ello todavía los occidentales se sienten legitimados para criticar el trato que se otorga a las mujeres en otras regiones del planeta y dentro de otras culturas, eminentemente las de confesionalidad islámica; dada la cruzada actual del Imperio contra ese nuevo Satán, a través de la cual se ve muy claramente la paja en el ojo ajeno pero no se aprecia la viga en el propio.


¡Chapeau!

¡Menudo colofón! A partir de ahora no nos preocuparemos más por la ablación de millones de niñas en todo el mundo, de las lapidaciones ni de las violaciones en grupo perpetradas por tribunales tribales. Es mucho mejor escribir esta bazofia en la que los hombres aparecemos como unos animales incapaces de reflexionar sobre nuestros propios actos y las mujeres como unas bobaliconas niñas burguesas malcriadas, amén del desprecio a lesbianas y transexuales… ¡Felicidades, machote!


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Naturalmente, royo-bloggers, no podemos acabar nuestro post de hoy sin recoger algunas de las faltas ortográficas de nuestro adorado deconstructor de gramáticas. Por favor, que algún experto en “sintaxis élfica tolkianesca” nos traduzca estas enigmáticas frases:

  • (pág. 1) ***¿Acaso es el trabajo pudiera ser una función sexual?

  • (pág. 12) *** La pretensión ilustrada de declarar a todo el mundo “ciudadano” abstrayendo todas las diferencias sólo ha conseguido menguados avances, cuando no que los ciudadanos ilustren resultasen casualmente ser mayoritariamente hombres, blancos, anglosajones y no mujeres, negras y africanas.

Por supuesto, hay más:

  • (págs. 4, 15) No se dice ***ginecentrismo sino ginocentrismo

  • (págs. 7, 19) à “y contra más queremos…”, “de que contra más se habla…”. ¡Por Dios! *** contra más es totalmente incorrecto, se debe decir cuanto más o cuanto menos


NOTA: Que estas navidades alguien haga una colecta y le regale a Simonete el DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS de la Real Academia. ¡Pobre lengua española!

25 octubre 2006

EL ANTISEMITISMO DE SIMON ROYO

  • Hoy comentamos el siguiente artículo de Simón Royo :
    Noticias desde el trabajo inmaterial III: Impropiedad de la voz antisemitismo (Publicado el 21-10-2006 para Rebelión.org)

En primer lugar quisiéramos que los lectores tengan muy presente que Simón Royo es hijo del influyente periodista falangista pro-nazi Rodrigo Royo, director durante muchos años del diario Arriba. Ya hablamos en otros posts extensamente sobre él (ver aquí). Quizá sean sus antecedentes familiares lo que explique el porqué del fascismo izquierdoide que Simón Royo predica con tanto ardor.






En esta ocasión Simón Royo se atreve a publicar esta reflexión sobre el concepto «antisemitismo» que, apoyándose en la etimología del mismo, considera inapropiado. Éste es su error de bulto principal ya que se pierde en estériles divagaciones filológicas cuando en realidad debería buscar el contexto histórico en el que se acuñó tal término. Como ya nos tiene acostumbrados, esta vez Simón Royo se cree historiador y sesudo experto en lenguas semíticas. Mas como sigue el método del postmodernillo sabelotodo, mete el cucharón hasta el fondo.

Simón Royo abre su artículo con un ataque furibundo contra todos aquellos que aceptan la legalidad del estado de Israel a los que tilda, sin más, de “sionistas”. También aprovecha la ocasión para descalificar a todo un premio Nobel como el escritor húngaro Imre Kertész, dada su condición de judío y por analizar el antisemitismo predicado por cierto sector de la izquierda. Naturalmente, para Simón Royo las terribles experiencias de Kertész no tienen ningún valor testimonial —esto nos hace recordar su desdén por las vicisitudes sufridas recientemente por Jahanbegloo en Irán—. O sea, que Imre Kertész por ser un judío que ha vivido en propia carne sendas deportaciones en Ausschwitz y Buchenwald queda desautorizado para poder escribir sobre Israel (¡¿?!) y, en cambio, Simón Royo —un mindundis hijo de un filonazi miembro de la División Azul— sí que es toda una entidad moral sólida con derecho a darnos lecciones.

¿Qué busca Simón Royo con este panfleto? Por un lado, claro está, atacar al estado de Israel, a los que defienden su legalidad —establecida por la ONU—, y a los valores civiles y democráticos occidentales. Por otro, quitarse de encima el estigma de “antisemita”. Por eso ha escrito este artículo. Simón Royo sabe perfectamente que es un profundo antisemita en el mismo grado que es un pro-islamista radical. Para Simón Royo, que Irán tenga a varias mujeres encarceladas por adulterio —esperando la pena de lapidación—, que ahorque a homosexuales, que persiga a intelectuales y que limite contenidos de Internet y el ancho de banda, es legítimo porque Ahmadineyad está en contra de EEUU. Tampoco hace la más mínima alusión a las decenas de conflictos relacionados con los fundamentalismos islamistas (los 400.000 de muertos en Sudán, las luchas en Argelia, las matanzas de cristianos en Nigeria, los 35.000 muertos en Etiopía y otros tantos centenares en Malasia, Timor, Indonesia, Bangladesh, Pakistán, etc…).

No hay la menor duda de que Simón Royo busca distraer nuestra atención con esta prolija matraca sobre el mal uso del vocablo «antisemitismo». Así, al discutir sobre la supuesta impropiedad del término, pretende desproveerle de su significado. Si la palabra es falsa, falsos serán también su uso y, por supuesto, aquella realidad que designa. En resumen, se trata de un ejercicio de revisionismo histórico negacionista.

A lo largo del artículo se incurre en graves errores históricos. Habla de la "mítica Palestina bíblica" como la tierra del pueblo de los actuales palestinos. En la Biblia se habla de Philistia, zona situada al sur de Gaza, es cierto, pero los “filisteos” no eran semitas, sino aquellos invasores micénicos conocidos como los Pueblos del Mar (Plishah פלישה, significa “invasor”). Tras el sangriento episodio de Masada, el emperador Adriano decidió cambiar el nombre de Judea por el de Palestina, versión latinizada del antiguo nombre philistim. Más adelante, Simón Royo olvida intencionadamente que el estado de Israel se creó en 1947 en un proceso legal y pacífico custodiado por la ONU a partir de los territorios del imperio turco, que dominó la región durante más de cuatro siglos, al igual que Jordania, Siria, Líbano e Irak.

A continuación, Simón Royo incrusta una digresión pseudo-filológica en torno al término «antisemitismo». Como es tan listo, nos explica que «antisemita» deriva de «semita», adjetivo procedente de un hijo de Noé llamado Sem. Asimismo, nos enumera cuáles son las lenguas semitas. De acuerdo, hasta aquí todo es correcto por obvio.


Lo que nos quiere decir Simón Royo es que semitas son tanto los judíos como los palestinos y que, por consiguiente, la palabra “antisemita” también vendría a denotar el odio a todos los árabes en general. ¡Pues no! ¡Eso no es verdad!

Simón Royo extrapola un término —el de «semita»— que procede de la antropología y la lingüística para aplicarlo a la política. Simón Royo vuelve a demostrar aquí su profunda incultura al pasar por alto en qué momento y por qué se acuñó el término «antisemitismo». ¡Y qué curioso! Resulta que quien empleó por primera vez el susodicho vocablo fue un periodista anarquista de extrema izquierda llamado Wilhelm Marr en 1879 —un agitador igualito a Simón Royo—. Este sujeto consolidó el uso de este término en sus soflamas racistas durante el debate en Alemania de la ley de la Judenemanzipation. Marr, agrio jedeófobo, estaba en contra de esta proposición de ley que otorgaba derechos civiles a la minoría judía, la cual hasta entonces vivía repudiada al margen de ley. Es decir, que no fueron los judíos quienes se inventaron esta palabra, sino precisamente sus hostigadores pangermanistas. Este Wilhelm Marr escribió panfletos como Der Sieg des Judenthums über das Germanenthum (1873) y en 1879 fundó la Antisemitenliga
. Marr acusaba a los judíos de ser los artífices del capitalismo internacional que cercenaba el país, de dominar los periódicos y de alienar al pueblo alemán con sus espectáculos teatrales y musicales... ¡Paracen los argumentos de Simón Royo!



El antisemita Wilhelm Marr

El "progre izquierdista" Wilhelm Marr


En resumen, que el término «antisemitismo» nace en un contexto político muy específico y desde su acuñación designa explícitamente el odio a los judíos (Judenhass). Por esta razón, su uso más extendido es legítimo y perfectamente correcto, contrariamente a lo que Simón Royo afirma en este artículo redactado sobre hipótesis carentes del más mínimo fundamento histórico.

Otros errores hallados en este escrito del colegial Simonete:

  • Simón escribe *Imre Kestrez en vez de Imre Kertész
  • Abraham no es babilonio, sino que procede de Ur, ciudad caldea. Caldea sólo era una parte de lo que sería más adelante Babilonia
  • Gilgamesh tampoco es una epopeya babilonia sino sumeria





09 octubre 2006

SIMON ROYO Y EL COMUNISMO PLATONICO


Piort Kropotkin,
el nuevo guía de Simón Royo



Hoy comentamos lo siguiente:



¡Caramba con la inmodestia! ¿Leen ustedes con qué entono titula Simón Royo sus últimos artículos colgados en rebelión.org y lacavernadeplaton.com? ¿Entienden algo? Les recomiendo que se ajusten bien sus zamarras y se apoyen en un robusto cayado, que deambularemos bastante rato por las pedregosas elucubraciones de Simón Royo.

Ya lo habrán notado. En efecto, nos referimos a la malicia de la palabra “inmaterial” modificando al substantivo “trabajo”. Dudamos que aluda aquí exclusivamente a lo metafísico. Apostamos que es una indirecta al materialismo filosófico y, por supuesto, a la producción del denostado mundo capitalista. Pero suponer eso de Simón Royo implicaría que le otorgamos cierta sutiliza e ingenio. Quién sabe… Sigamos leyendo.

Luego, el resto de la parrafada del título. ¡Para quedarse atónitos! La justicia “posthumanista” —¿postmoderna, Simón?— del “comunismo platónico” —¿manipulación de Platón, Simón?—. Bien, y ahora la abracadabrante frase: “afirmación de la existencia del ser nato”. ¿Un ser que ha nacido y que por lo tanto existe gracias a la justicia postmoderna reconciliada con los poetas? ¿Qué poetas? ¡Ah, sí! Vemos que Simón Royo pilla tiras de versos de Hölderlin y Ronsard… ¡Vaya un cuadro!

En definitiva se trata de hacerse pasar por filósofo letraherido y, con ese disfraz que parece imponer respeto ad auctoritatem, endilgar sus obsesiones políticas. O sea, que el pobre Platón (o Hölderlin o quien sea) a Simón Royo le importa un comido en vinagre, siempre y cuando pueda picotear algunas citas con las que dar refulgencia a sus panfletos. Así, algún incauto creerá que Simón Royo es un señor que ha estudiado mucho —la filosofía parece seria, ¿no?— razón por la cual merece que se le preste atención al politiqueo de extrema izquierda fascistoide que difunde en sus articulillos. Dicho esto, veamos qué diablos nos cuenta hoy en estos dos mamotretos publicados al mismo tiempo y de contenido muy similar.

En su Análisis edificante, Simón Royo se limita a resumir el libro segundo de la República de Platón —habrá cogido las guías de la edición de la Gredos, qué listo— . Simón Royo se impacienta por llegar al punto que le interesa: la formación integral del ciudadano según las premisas de Platón. Esto le sirve para arremeter contra la «educación obligatoria» —esa barbaridad ilustrada leviatanesca— que Simón Royo considera, sin más, «una formación de esclavos» consagrados a la especialización de un trabajo determinado. O sea, que un chico o una chica que estudian para ser neurocirujanos son unos esclavos ya que se han concentrado en una especialidad y no aspiran por ello a la «sabiduría» que Simón Royo, por supuesto, posee.

¿Qué nos propone Simón Royo? ¿Qué modelo de comunismo platónico diseña para nuestros hijos en este mundo tan complejo y competitivo? ¿Cómo? ¡Ostras! ¡Esto sí que es vivir en una torre de marfil! ¡Simón Royo nos habla del anarquista Piotr Alexéievich Kropotkin (1842-1921), viejo amigo! ¡A eso le llamamos estar al día! Simón Royo nos sugiere que creemos una Arcadia agro-utópica en la que trabajemos tan sólo unas tres horas al día —lo que daría para cultivar tres patatas—, siguiendo los esquemas que Kropotkin diseñara en La conquista del pan, de 1892. Así, con una novedad de hace más de cien años circunscrita en la Rusia agrícola de los zares, Simón Royo quiere plantarle cara a los retos de la economía postindustrial hipertecnificada (con más de un 65% de trabajo en sector servicios, cuando Simón Royo está obsesionado con la producción material y las materias primas).

No obstante, Simón Royo no puede dejar un artículo suyo sin alguna referencia a las teocracias medievales o dictaduras comunistas que tanto le gustan y que, por ende, deberíamos imitar. Les ponemos aquí un párrafo obtuso de la Justicia posthumanista:

Ahora se intenta [la justicia] en Irán, en Venezuela, en Cuba y en Bolivia, y los de siempre, los banqueros, los capitalistas, los opusimos, junto a la canalla de los tenderos, creen que lo normal es lo aberrante y que lo que no es normal es la igualdad, la justicia y la libertad. Pero se seguirá intentando una y otra vez y su consecución mayoritaria y definitiva, como ya dijo Marx, marcará el final de la Prehistoria de la Humanidad y el comienzo de la verdadera Historia.

Sin más, ya nos queda claro qué significa “post-humanista”.

Nota :
• Sabemos que es inútil, que eres un anarquista de la sintaxis, pero procura pulir este persistente error:
-No se escribe *entorno a, sino
en torno a
• ¿Los *Medicci, Simón? ¿Quiénes son? Caray, tienes dos opciones, la versión españolizada los Médicis o la italiana, Medici.

Con tantas faltas, uno se pregunta si fuiste al colegio allá en Colombia. Pero claro, si no eres un esclavo, obviamente no fuiste.




03 septiembre 2006

SIMON ROYO: UN ERUDITO INCAPAZ DE CITAR EN LATIN

Baruch Spinoza deconstruido por Simonete

Baruch Spinoza
manoseado por Simón Royo

Hoy comentamos este artículo Antonio Damasio y Spinoza publicado en
Rebelión 29-08-2006
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36773

¿Nos leerá Simonete? En posts anteriores recriminábamos a Simón Royo su diletantismo de cocinilla metomentodo. Ya saben nuestros lectores que la especie de “los filósofos postmodernos” ofrece recetas para solucionar los problemas del planeta sin tener la pajolera idea de economía o geopolítica. Un par de eslóganes repetidos machaconamente parecen bastar para erigirse en pensador soteriológico y llevarse becas por enchufe.

En uno de sus últimos enrevesados artículos perpetrados para rebelión.org, Simón Royo trata de defenderse de lo mencionado más arriba. No es que estemos en contra de lo que pretende explicarnos (es conveniente aunar disciplinas varias para aplicarlas a la vida, eso que en inglés se denomina “embodied philosophy”), pero Simón Royo, como siempre, reincide tercamente en su estrictismo político.

Para situarnos bien, Simón Royo, que va de “guay”, es “guay” porque se alinea con «los que apostamos por la corriente socializante y comunista». Consciente de la limitación de nuestras entendederas, Simón Royo confronta pedagógicamente la familia hobbesiana (individualista, propietarista, egotista, narcisista, voluntarista) con la roussoniana (social, socialista, comunista, altruista, colectivista y racionalista).

En las coordenadas mentales de Simón Royo, estas familias antagónicas adquieren tintes mitológicos. Es como si estuviéramos hablando de la batalla entre asuras y devas… ¿Quién es quién? Pues lo malos malísimos somos todo occidente más Israel y los buenos buenísimos Ahmadineyad, Chávez, Evo Morales, teocracias medievales y comunismos albano-polpotianos. No, claro, no los menciona aquí, pero todos los que leemos sus panfletos ya estamos al corriente de sus baladronadas.

Repetimos: Simón Royo siempre dice lo mismo. En este artículo concretamente Simón Royo recorta-pega-y-colorea un fragmento de un libro del neurólogo portugués Antonio Damasio, en el que habla del desprendimiento que sentía Baruch Spinoza por las posesiones materiales al renunciar éste a su herencia familiar. Con algo debe adornar Don Simón su maravilloso artículo —amén de sus faltas ortográficas, claro—.

Bien, perfecto. Spinoza fue capaz renunciar al dinero. ¿Y qué? ¿Qué nos quieres decir? ¿Precisamente tú, un hijo de papá que has caído en desgracia por tu propia ineptitud y no por una consciente renuncia espiritual? ¿Te crees que eres el príncipe Siddhartha abandonando su palacio? ¿Vas de roussoniano y buen-salvajista cuando dirimes las discusiones con la violencia física?

Además, eres tan corto de luces, Simón, que hasta las citas las endilgas patosamente. Siguiendo tu estilo deconstructivo transcribes mal una de las citas latinas más populares de la filosofía:
* «Primun vivere, deide philosophari»
Obviamente debería ser primum vivere, deinde philophari. Pero no sólo es eso, sino que también la empleas con un sentido equivocado ya que a continuación de la cita escribes «ciertamente no sólo de libros vive el hombre, sino principalmente de pan».

Con este aureum dictum intentas apelar por un reparto equitativo de bienes materiales para todo el mundo. En realidad, Simón, el primum vivere, deinde philophari era un precepto de los antiguos por el que se mofaban de las personas que sólo sabían filosofar o discutir y no eran capaces de conseguir para sí los medios de existencia. Lo mismo se puede decir de ti y de la postmodernidad: no servís para nada.